viernes, 18 de diciembre de 2009

Situación de encinares en la Comunidad de Madrid

NOTA PUBLICADA POR LA COMUNIDAD DE MADRID



DETECCIÓN DE IMPORTANTES DAÑOS EN ENCINARES DE LA COMUNIDAD
DE MADRID CAUSADOS POR SEQUÍA DURANTE LA PRIMAVERA Y EL
VERANO DE 2009.



Durante las últimas semanas se han recibido una notable cantidad de comunicaciones en la Sección de Defensa Fitosanitaria, principalmente durante el mes de octubre, informando o pidiendo información sobre la presencia de importantes daños en encinares por toda la Comunidad de Madrid.

Con el objeto de aclarar e informar de lo que hasta ahora se ha detectado, se emite la siguiente comunicación.



Durante el mes de Agosto de 2009 se han empezado a detectar grandes zonas de encinar con presencia de ejemplares muertos o seriamente afectados por la sequía. Las importantes dimensiones del problema son muy evidentes, y están provocando una importante alarma social, ya que durante los meses de septiembre y octubre muchos ejemplares se tornaron completamente amarillentos o pardos y perdieron por completo la hoja. La causa ha sido la importante sequía primaveral unida a un periodo prolongado de días con temperaturas altas y baja humedad relativa, que han provocado unos daños en apariencia bastante más altos a los de los últimos periodos secos padecidos.


Por lo hasta ahora observado, los daños se sitúan en cualquier zona del encinar madrileño, si bien los daños son más altos en zonas donde el suelo es peor, con un importante grado de pedregosidad, suelos con frecuencia de naturaleza arenosa y principalmente expuestos a solana. Muchas veces esos daños coinciden con la parte más alta de zonas más elevadas, mientras que en zonas más bajas el grado de daño es inferior. En zonas con suelos más profundos, aunque se han detectado daños, estos no han sido tan importantes como en las zonas citadas anteriormente. Como se habrá observado, en la actualidad el paisaje es bastante desolador por el mal aspecto que presentan los ejemplares afectados. Además, acompañando a la presencia de ejemplares de encina secos, aumenta la alarma el hecho de que buena parte de las especies acompañantes (jaras, romeros, zarzas, fresnos, arces, etc) se hayan secado también, lo que da una buena medida de la gravedad de la situación.



En cualquier caso, se ha podido apreciar que muchas plantas afectadas están en un grado de daño no tan grave como pueda apreciarse a simple vista, ya que muchas plantas han tenido que tirar la hoja para no perder más humedad. Ciertamente existen ejemplares totalmente muertos, pero esto suelen encontrarse en zonas donde el efecto de la sequía ha sido mayor, pudiendo observarse otros ejemplares cercanos vivos aunque vegetando con dificultad. No obstante, y hasta que no llegue la primavera, es muy difícil poder realizar una valoración tanto cuantitativa como cualitativa de los daños y su importancia. Es preciso poder comprobar hasta que grado las plantas afectadas están dañadas y si son capaces de brotar en primavera. Como se ha apuntando en varias de las notificaciones recibidas, la causa ha sido la conjunción de una primavera y verano anormalmente secos, unidos a un periodo de altas temperaturas mantenidas y muy baja humedad del aire. De hecho, en muchas estaciones la precipitación caída en el último año hidrológico (Sep-08, Sep-09), ha sido inferior al 50% de la precipitación habitual.
Según los datos observados, y comparando los daños con los aparecidos durante la fuerte sequía de 2005, todo apunta a que las condiciones meteorológicas adversas de la pasada primavera, con una importante falta de precipitaciones, unidas a las altas temperaturas del verano (con temperaturas medias diarias 2 grados más altas de lo habitual en esas fechas) y la fuerte sequedad ambiental, han sido las responsables directas de estos daños. Además hay que tener en cuenta otros factores que han influido de forma importante en este proceso:
La sucesión de varios periodos secos en los últimos años, que siempre han causado daños y presencia de focos de encinas secas.



• Masas de encinar asentadas sobre terrenos con poco suelo, exceso de pedregosidad, etc, que no propician que la encina pueda desarrollar un sistema radical fuerte y profundo, De esta manera las raíces no pueden extraer del suelo la cantidad de agua que la planta puede necesitar.



• Decaimiento del estado vegetativo de las masas de encinar por los continuos sobre esfuerzos que le supone el enfrentarse a un nuevo periodo seco, esta vez muy severo, cuando apenas se habían recuperado del anterior. Por si fuera poco, ante el estado de debilidad del árbol, se observan con mayor frecuencia de la habitual, la presencia de daños causados por agentes bióticos que se aprovechan de dicho estado de debilidad (presencia importante de defoliadores, chupadores, daños cada vez mayores de perforadores….).



• Ausencia casi total de precipitaciones irregulares en forma de tormenta durante la primavera y el verano, que aunque no supongan un aporte significativo de humedad, si que en momentos de dificultad suponen un alivio para el estado vegetativo de las plantas.



Así pues, en este momento solo queda el estudiar cual es la gravedad de la situación actual, observar como evoluciona con el paso del periodo otoño-invierno, y comprobar como se produce la brotación en la primavera de 2010.


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